El objetivo de la clasificación de riesgo es determinar hasta que grado es factible combatir los riesgos encontrados. La factibilidad normalmente depende de la voluntad y posibilidad económica de una institución, sino también del entorno donde nos ubicamos. Los riesgos que no queremos o podemos combatir se llaman riesgos restantes y no hay otra solución que aceptarlos.

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Implementar medidas para la reducción de los riesgos significa realizar inversiones, en general económicas. El reto en definir las medidas de protección, entonces está en encontrar un buen equilibrio entre su funcionalidad (cumplir con su objetivo) y el esfuerzo económico que tenemos que hacer para la implementación y el manejo de estas.

De igual manera como debemos evitar la escasez de protección, porque nos deja en peligro que pueda causar daño, el exceso de medidas y procesos de protección, pueden fácilmente paralizar los procesos operativos e impedir el cumplimiento de nuestra misión. El caso extremo respecto al exceso de medidas sería, cuando las inversiones para ellas, superen el valor del recurso que pretenden proteger.

Entonces el estado que buscamos es, que los esfuerzos económicos que realizamos y los procesos operativos, para mantener las medidas de protección, son suficientes, ajustados y optimizados, para que respondan exitosamente a las amenazas y debilidades (vulnerabilidades) que enfrentamos.

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Con Riesgo restante se entiende dos circunstancias, por un lado son estas amenazas y peligros que, aunque tenemos implementados medidas para evitar o mitigar sus daños, siempre nos pueden afectar, si el ataque ocurre con una magnitud superior a lo esperado. Podemos protegernos de cierto modo contra los impactos de un terremoto común, sin embargo cuando ocurre con una fuerza superior o antes no conocido, el impacto general será mucho más grande y muy probablemente afectará también a nosotros.

La otra situación es cuando aceptamos conscientemente los posibles impactos y sus consecuencias, después de haber realizado el análisis de riesgo y la definición de las medidas de protección. Las razones para tomar esta decisión pueden ser varias, sea que evitar los daños no está dentro de nuestra posibilidad y voluntad económica o porque no entendemos que no tenemos suficiente poder sobre el entorno. Sea lo que sea la razón, el punto importante es que sabemos sobre la amenaza y decidimos vivir con ella y su posible consecuencia.

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